¿Leer o no leer la Biblia?

26.11.2008 16:00

 

Leer no es un acto de consumir ideas. Paulo Freire dijo esto del acto de estudiar: “Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas” Pero su afirmación es aplicable también a la lectura. Sin embargo, en muchas ocasiones al leer nos limitamos a descifrar las letras, palabras y frases contenidas en un texto sin que éstas afecten para nada nuestra vida... 

       ...puede cambiar tu vida  

Un modo alternativo de enfrentarse al acto de leer es considerarlo parte de nuestro peregrinaje personal, un medio por el cual entramos en contacto con una idea, una tradición, una forma de conducta o un estilo de vida diferentes a los que conocemos. Leer de esa manera, con esa actitud, nos impulsará a tomar decisiones, a sopesar lo que leemos y, como consecuencia de ello, a adherirnos a un concepto, una virtud o una práctica. Al hacerlo así, descubriremos ilusiones o pretensiones que debemos dejar atrás, o malas acciones o prácticas que debemos abandonar, lo cual preparará el terreno para que estemos abiertos al cambio, a la mejora, en nuestra vida personal.

Hay un tercer modo de leer, y es colocarnos por encima del texto que leemos y plantearle preguntas que respondemos tomando como criterio exclusivo nuestro modo de pensar, obviando el sentido que comunica el texto. En este caso corremos el riego de no llegar a comprender el significado de lo que leemos, de perder la oportunidad de aprender, de crecer. Como alguien ha escrito, inventándose una palabra, estaremos “sobre-comprendiendo” el texto.

El modo de leer que acabo de describir es contrapuesto a entender la lectura como un acto de “escuchar” lo que dice el autor o autora del texto, de tomarnos en serio lo que leemos, de ubicarnos en cierto sentido debajo del texto, de plantearnos qué demanda el texto de nosotros, en definitiva, de considerar el acto de leer como un viaje que cambia nuestra vida.

Hay un libro que fue escrito para dejarse escuchar, para ser disfrutado, para ser leído y releído, para ser tomado en serio.
Se trata de un libro excepcional. Excepcional por su riqueza literaria, por la historia de su composición, por su propia estructura, por su difusión, por su influencia cultural. Pero también singular por la saña con que han querido acallar su voz y por la facilidad con que ha sido manipulado. Sin embargo, como bien ha señalado Stuart Park: “La Biblia nunca será un medio de fanatismo o fundamentalismo sectario si permitimos que sea ella la que nos moldee a nosotros, no un objeto de nuestra manipulación” (La Biblia, un libro para la postmodernidad, Barcelona: Publicaciones Andamio).

Más que cualquier otro texto, la Biblia no fue escrita para ser consumida ni para ser leída colocándonos por encima de ella. Fue escrita para ser leída con la actitud de dejar que nos “hable” a la mente y a las emociones, y que mueva nuestra voluntad a pensar y hacer lo que es mejor, que además es bueno para las personas que nos rodean y, a la vez, bueno para ti y para mi.

Arriésgate y lee la Biblia…

                               ...¡cambiará tu vida!


Pablo Joel Santana Bonilla

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